Arnau López

Salmo XVII, Francisco de Quevedo

Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.
Salíme al campo; vi que el sol bebía
los arroyos del yelo desatados,
y del monte quejosos los ganados,
que con sombras hurtó su luz al día.
Entré en mi casa; vi que, amancillada,
de anciana habitación era despojos;
mi báculo, más corvo y menos fuerte.
Vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.



En primer lugar escogí el poema Salmo XVII del poeta Francisco de Quevedo. 
Este poema es un soneto, la forma de escritura poética más conocida del Barroco, es un soneto debido a que está estructurado con dos cuartetos y dos tercetos y versos endecasílabos.
Este relato expresa dos temáticas desde mi punto de vista: desamor y moral.
El poema expresa su indiferencia sobre la muerte a una cierta edad, como si hubiese perdido las ganas de vivir y ya nada le ilusiona, por eso lo considero moral a su vez, también expresa un desagrado consigo mismo desde el punto de vista físico, se ve viejo, corvo y débil, por ese motivo considero este poema de desamor.Personalmente relaciono este soneto con una canción del cantante Ezequiel, titulada he muerto. He relacionado esta canción porque ambas obras hablan de un tema común muy relevante; la muerte, en el poema se habla de que no hay más recuerdo que la muerte, sin embargo, esta canción expresa lo que era esa persona antes de la muerte y también coinciden en una idea, antes de la muerte ambas personas habían perdido las esperanzas antes de la muerte.
Desde mi punto de vista, me posiciono a favor de la idea del poema y de la canción, debido a que opino que si una persona no tiene deseo de vida, tiene todo el derecho a pensar lo que crea lo que desea.
Esto no ha cambiado en estos siglos, debido a que las personas que no tienen ganas de vivir, y no se sienten cómodas consigo mismo siguen existiendo.


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