Salmo XVII, Francisco de Quevedo
Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.
Salíme al campo; vi que el sol bebía
los arroyos del yelo desatados,
y del monte quejosos los ganados,
que con sombras hurtó su luz al día.
Entré en mi casa; vi que, amancillada,
de anciana habitación era despojos;
mi báculo, más corvo y menos fuerte.
Vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.
Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.
Salíme al campo; vi que el sol bebía
los arroyos del yelo desatados,
y del monte quejosos los ganados,
que con sombras hurtó su luz al día.
Entré en mi casa; vi que, amancillada,
de anciana habitación era despojos;
mi báculo, más corvo y menos fuerte.
Vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.
Este poema es un soneto, es un
soneto ya que tiene dos cuartetos, dos tercetos y versos endecasílabos.
Este relato expresa dos temáticas
el desamor y moral.
El poema expresa desamor hacia su
persona y expresa que a cierta edad ya no tienes ganas de vivir ya que estas
más mayor y sin ganas de vivir ya que no puedes hacer lo que hacías cuando eras
joven ya que no tienes la misma movilidad.
Relaciono este soneto con la
canción del cantante Ezequiel, titulada he muerto. He relacionado esta
canción con el poema ya que las dos hablan y tanto en la canción como en el
poema han perdido las esperanzas antes de la muerte.
En mi opinión yo estoy en contra
de la canción y el poema ya que todas las personas deben de querer vivir hasta
sus últimos días.
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